viernes, 2 de octubre de 2009

FIESTAS PATRONALES

Como ya hicimos con las fiestas del Patrón de nuestro pueblo, San Juan Bautista, no nos olvidamos tampoco de otra de nuestras fechas grandes. Aunque de un marcado carácter religioso y menos cívicas que la de el patrón, Nuestra Señora del Rosario ocupa su lugar privilegiado en el blog de la Cofradía del Nazareno.
Nuestra Patrona, que tan cerca está durante todo el año de nuestro titular en la Parroquia, nos invita ahora a acompañarla en todos los actos que en su honor se realizan, tanto en la calle como en la Iglesia.
Poco más podemos decir desde este espacio. Desear que todos paséis unos días felices, sin olvidar que nuestra Patrona siempre está entre nosotros.

jueves, 1 de octubre de 2009

Nuestra Señora del Rasario. Patrona de PozoHondo.


Los días culmines de las fiestas en honor a la Patrona de Pozohondo, Nuestra Señora del Rosario, llegan con el primer fin de semana del mes de octubre, tras las emotivas novenas, donde los pozonderos rinde su culto diario a través del rezo del Rosario.

El sábado 3, tras la muestra de bailes populares, en el Auditorio Municipal, comienza los actos que entorno a la última novena se organizan. A las 21:15 desde el Ayuntamiento, una comitiva compuesta por las Autoridades, Reina, Damas de Honor y miembros de la Asociación de la Virgen del Rosario se dirigen hacia la Iglesia, donde tras la liturgia tradicional, se procederá a la Ofrenda de Flores.

Ya en las 2 de la madrugada del día 4, canto del Rosario por la Hermandad del Rosario por las calles de Pozohondo y a las 7 Rosario de la Aurora y Misa.

El broche final a las celebraciones en torno a la Virgen del Rosario, lo pone la Santa Misa celebrada en la Parroquia de San Juan Bautista, oficiada por el Párroco D. Carlos Esparcia Sánchez, seguida de la Procesión de Nuestra Señora por las calles de Pozohondo, acompañada de su pueblo.

VIVA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO!!

viernes, 11 de septiembre de 2009

Nuestra Señora de los Dolores

Nuestra Señora de los Dolores. Museo Parroquial de Balazote (Albacete)

La festividad de los Dolores de Nuestra Señora fue establecida en la Iglesia en 1715. En ella se recuerdan los Siete Dolores de la Virgen, considerados como los más profundos en la vida y en el corazón de la Virgen María.

Esta antigua celebración mariana tuvo mucho arraigo en toda Europa y América, y aún hoy muchas de las devociones de la Santísima Virgen del tiempo de Semana Santa, tienen su día festivo o principal durante el Viernes de Dolores, que conmemora los sufrimientos de la Madre de Cristo durante la Semana Santa.

El Concilio Vaticano II consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas "duplicadas", esto es, que se celebren dos veces en un mismo año.

A pesar de ello, la Santa Sede contempla que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de María, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias.

Los 7 Dolores:

1º. La profecía de Simeón (Lc. 2, 22-35) ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. De este modo quiso el Señor mezclar tu gozo con tan triste recuerdo. Rezar Avemaría y Gloria.

2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto (Mt. 2, 13-15) ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José para poner a salvo la vida del Niño Dios. Rezar Avemaría y Gloria.

3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días (Lc. 2, 41-50) ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. Rezar Avemaría y Gloria.

4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz (Vía Crucis, 4ª estación) Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Rezar Avemaría y Gloria.

5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn. 19, 17-30) María, Reina de los mártires, el dolor y el amor son la fuerza que los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies y manos del salvador! Todo lo sufriste por mi amor. Gracias, Madre mía, gracias. Rezar Avemaría y Gloria.

6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre? ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en tus brazos?. Por este dolor te pido, Madre mía, morir entre tus brazos. Rezar Avemaría y Gloria.

7º. La sepultura de Jesús (Jn. 19, 38-42) Acompañas a tu Hijo al sepulcro y debes dejarlo allí, solo. Ahora tu dolor aumenta, tienes que volver entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque Él murió por todos nuestros pecados. Y Tú nos perdonas y nos amas. Madre mía perdón, misericordia. Rezar Avemaría y Gloria.

Su Majestad el Rey D. Juan Carlos ha concedido a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Las Cruces y Santísima Virgen del Rosario de Chinchilla





La Cofradía de Nuestro Padre Jesús, Las Cruces y Nuestra Señora del Rosario, recibió de mano de el Rey Don Juan Carlos I, el titulo de Real Cofradía. Este es el reconocimiento más importante que puede otorgar la Monarquía Española.

Además tal reconocimiento coincide con la celebración de los 400 años que este 2009 cumple esta cofradía chinchillana.
Noticia y fotos extraídas de: http://jesusnazarenochinchilla.wordpress.com/

viernes, 21 de agosto de 2009

Nuestro Padre Jesús Nazareno. Albacete






La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno es una de las más antiguas de la Ciudad de Albacete. Ya en el año 1884 se funda una Asociación Religiosa en torno a la popular imagen del Nazareno que se veneraba en la Parroquia de San Juan Bautista. La primitiva imagen, según se aprecia en algunas fotografías y estampas antiguas, seria una imagen de vestir, posiblemente del siglo XVIII, y a la cual se le añadía pelo natural. En palabras del propio García-Saúco, la imagen tendría un "marcado carácter murciano".

Su fama "milagrera" surgiría partir de la epidemia de cólera que sufriría Albacete en 1885, y que dejaría a la ciudad prácticamente desolada. El hecho de que ningún miembro perteneciente a la Asociación del Nazareno, muriese por la epidemia, hace que el fervor y devoción por la imagen crezca imparáblemente, constituyéndose como una de las imágenes de mayor devoción entre los abaceteños. ( en una próxima entrada, ampliaremos toda la información relacionada con la antigua imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno).

En el año 1936, la venerada imagen seria destruida, y la Asociación Religiosa desestructurada.

En 1942, la Cofradía comienza de nuevo su andadura, y le encarga al escultor José Díes López una nueva imagen: "imagen de Nazareno para vestir, de 170 cm, sobre peana procesional, para la Semana Santa de Albacete".

El Nazareno de Albacete, es una magnífica talla de vestir, como indicamos anteriormente. A pesar de ello, el cuerpo del Cristo está totalmente tallado y policromado. Según la tradición popular, las manos que sugetan la cruz de la imagen estarían inspiradas en las del propio escultor, que tan vinculado estuvo con Albacete.

En palabras de José Sánchez Ferrer; de cabeza bien modelada, rostro expresivo, dramático pero contenido, mirada profunda, cabello y barba minuciosamente tallados y sensitivas manos. Es considerada una de las mejores obras que Díes realizase para la Semana Santa Albaceteña.

En 1949, desfilaría sobre unas andas diseñadas por Benito Soriano Caballer, y realizadas por el artista local José Gómez Lafuente. El trono de madera, destaca por los relieves donde se representan las cabezas de los doce Apóstoles.

En 1950 estrenaría una magnífica túnica de terciopelo morado bordada en oro por Consuelo Bermúdez de Cartagena, y donada por sus camareras.

En la década de los noventan se restauró la imagen, el trono y se sustituyeron las primitivas potencias por otras de mayor calidad.

Actualmente la Cofradía del Nazareno cuenta entre su rica imaginería con 6 pasos, entre ellos la Verónica y el Descendimiento también de Díes, Nuestra Señora de la Piedad, atribuida a Adrián Ferrán, El Apóstol Santiago de José Ángel Díes Caballero, y el fantástico Santo Entierro, realizado en Murcia por Juan González Moreno, joya de la Semana Santa y de la imaginería albaceteña.

En la actualidad Nuestro Padre Jesús Nazareno, sigue recibiendo culto en su capilla de la Santa Iglesia Catedral de San Juan Bautista, y participa en las procesiones de Miércoles Santo, y en el Encuentro con la Verónica la mañana de Jueves Santo.

Fuentes: "La Pasasión de un Pueblo"; Apuntes histórico-artísticos de la Semana Santa Albaceteña"

Sánchez Ferrer, José; "La escultura procesional de José Díes López (1905- 1969) en la Semana Santa Albaceteña". Instituto de Estudios Albacetenses.

viernes, 7 de agosto de 2009

Nuestro Padre Jesús Nazareno. Alatoz (Albacete)






La imagen del Nazareno aparecerá ya en el Catálogo de Roque López realizado por el Conde Reche en 1783. Venerado desde su llegada a Alatoz en la Parroquia de San Juan Bautista es la imagen del Cristo de tamaño natural, con 1,65 metros de alto y 100 cm de ancho.
Talladas su cabeza, pies y manos, en cambio su cuerpo se compone de un magnifico enlienzado en la actualidad muy deteriorado, y que tradicionalmente se tapa con una túnica generalmente de terciopelo. No conserva actualmente la imagen la cruz original.

García-Saúco establece sus más inmediatos antecedentes en los modelos y ejemplos creados por el maestro Francisco Salzillo. Pero también en otros Nazarenos más antiguos, como el de la Merced de Murcia, atribuido a Nicolás Salzillo, padre de el maestro de Roque López.

Nuestro escultor crea una imagen de Cristo, perfectamente acorde con la estética barroca del momento, de noble cabeza, el tallado de su pelo, cuya abundancia no contrasta con la delicadeza de formas y el refinamiento de sus detalles, que se complementan con un rostro, dolorido y de expresión característica, a partir de ojos muy abiertos que se acentúan con la falta de pestañas, perdidas por el paso del tiempo.

Considerado como uno de las imágenes de Roque López más conseguidas de la provincia de Albacete, el Nazareno de Alatoz se constituye junto con la Dolorosa, que se venera en el mismo templo y también de este autor, como dos grandes hitos de la imagineria procesional de nuestra tierra.

martes, 21 de julio de 2009

Santa María Magdalena.


María Magdalena fue así llamada ya sea por nacer en la localidad de Magdala, cerca de Tiberías, en la costa oeste de Galilea, o posiblemente por una expresión Talmúdica que significa “cabello crespo de mujer”, aunque el Talmud la describe como una adúltera.En el Nuevo Testamento, ella es mencionada entre las mujeres que acompañaron y siguieron a Cristo (Lucas 8, 2-3) donde también se dice que habían sido echados fuera de ella siete demonios (Marcos 16, 9). Ella es la segunda persona nombrada a los pies de la cruz (Mc 15,40; Mt 27,56; Jn 19,25; Lc 23,49.) Ella vio a Cristo yaciendo en su tumba y fue la primera testigo reconocida de la Resurrección.Como un todo, los Padres Griegos distinguieron tres personas: la “pecadora” de Lucas 7,36-50; la hermana de Marta y Lázaro, Lc 10,38-42 y Jn 11; y a María Magdalena. Por otro lado, la mayoría de los Latinos sostuvieron que estas tres personas fueron una y la misma. Los críticos Protestantes, sin embargo, creen que eran dos, y tal vez tres personas distintas. Es imposible demostrar la identidad de las tres; pero aquellos comentaristas sin lugar a dudas fueron demasiado lejos al aseverar, como lo hizo Wescott (en Jn 11,1) “que la identidad de María con María Magdalena es una mera conjetura sin apoyo en evidencia directa alguna y opuesta al tenor general de los Evangelios”. Es la identificación de María de Betania con la “pecadora” de Lucas 7,37 la cual es la mas combatida por los Protestantes. Pareciera como su esta renuencia a identificar a “la pecadora” con la hermana de Marta se deba a una falla por entender el significado total del perdón del pecado. Las tendencias con intención de armonizar entre tantos críticos modernos, también, son responsables por mucha de la confusión existente.
El primer hecho, mencionado en el Evangelio en relación al tema bajo discusión es la unción de los pies de Cristo, por una mujer, una “pecadora” en la ciudad (Lucas 7, 37-50). Esto pertenece al ministerio Galileo, precede al milagro de la alimentación de los cinco mil y la tercera Pascua. Inmediatamente después, San Lucas describe un circuito misionero en la Galilea y nos cuenta de una mujer que siguió a Cristo entre ellos siendo “María la llamada Magdalena, de quien fueron exorcizados siete demonios” (Lucas 8, 2); pero no nos dice que es con ella con quien se identifica “la pecadora” del capítulo anterior. En 10.38-42, nos cuenta de la visita de Cristo a Marta y María “en cierto pueblo”; es imposible identificar el pueblo, pero queda claro en ix, 53 que Cristo había definitivamente dejado Galilea y es bastante posible que este “pueblo” fuera Betania. Esto parece confirmado por la parábola precedente del buen samaritano, la cual casi con certeza fue dicha en el camino entre Jericó y Jerusalén. Pero aquí nuevamente notamos que nada sugiere una identificación de las tres personas (La “pecadora”, María Magdalena y María de Betania) y si solo tenemos a San Lucas para que nos guíe, ciertamente no tenemos fundamentos para identificarlas. San Juan, sin embargo, claramente identifica María de Betania con la mujer que ungió los pies de Cristo (12; cf. Mt 26 y Mc 14). Es notable que ya en el 11,.2, San Juan haya hablado de María como “aquella que ungió los pies del Señor” he aleipsasa; Comúnmente se dice que él se refería a la consecuente unción descrita por él mismo en 12:3-8; aunque puede ser cuestionado si hubiese usado la palabra he aleipsasa si hubiese sido otra mujer, y no la “pecadora” de la ciudad. Es concebible que San Juan, sólo porque escribió mucho tiempo después de los eventos y en un tiempo cuando María estaba muerta, que desee apuntarnos que ella era realmente la misma conocida como la “pecadora”. Del mismo modo, San Lucas pudo haber revelado su identidad precisamente porque no deseaba difamar a alguien aún vivo; ciertamente ocurre algo similar en el caso de San Mateo, ( 5:7) quien oculta su identidad con Leví, el publicano.
Si el argumento anterior se mantiene correcto, María de Betania y la “pecadora” son una y la misma persona con María Magdalena. Con San Juan aprendimos el nombre de la “mujer” que ungió los pies de Cristo previo a la última Cena. Podemos notar aquí que parece innecesario mantener esto porque San Mateo y San marcos dijeron “dos días antes de la Pascua” mientras que San Juan dice “seis días”, hay por lo tanto, dos distintas unciones una tras la otra. San Juan no necesariamente quiere decir que la Cena y la unción tuvieron lugar seis días antes, sino que Cristo llegó a Betania seis días antes de la Pascua. Entonces, en aquella Cena, María recibió el glorioso encomio “ella ha realizado una buena obra en Mi...al ungir Mi cuerpo para mi entierro...donde sea que este Evangelio sea predicado...que también lo que ella ha hecho por mi sea relatado en memoria de ella”. Considerando todo esto, ¿es creíble que esta María no tuviera lugar a los pies de la Cruz, como tampoco en la tumba de Cristo? Sin embargo, es María Magdalena quien, de acuerdo a todos los Evangelistas, estuvo a los pies de la cruz y asistió en el funeral y fue la primera testigo registrada de la Resurrección. Y mientras San Juan la llama “María Magdalena” en 19:25; 20:1 y en 20:18, la llama simplemente “María” en 20:11 y 20:16.Bajo de visión de lo que hemos defendido, la serie de eventos constituyen un todo consistente; la “pecadora” aparece temprano en el ministerio buscando el perdón; ella es descrita inmediatamente después como María Magdalena “mujer de la cual salieron siete demonios”; poco después, la encontramos “ sentada a los pies del Señor y escuchando Sus palabras”. Para la mente Católica todo parece natural y apropiado. En un período posterior María y Marta se vuelven a Cristo, el Hijo del Dios Viviente” y El les devuelve a su hermano Lázaro; poco tiempo después, lo invitan a cenar y María nuevamente repite el acto que había realizado como penitente. En la Pasión, ella está a su lado; ella lo ve yaciendo en la tumba; y es la primera testigo de Su Resurrección – a excepción de siempre Su Madre a quien Él debió necesitar que apareciera primero, aunque el Nuevo Testamento es silencioso en este punto. En nuestra visión, entonces, hubieron dos unciones a los pies de Cristo – seguramente no hubo dificultad cuando San Mateo y San Marcos hablaron de su cabeza- el primero (Lucas 7) ocurrió en una fecha comparativamente temprana; la segunda, dos días antes de la última Pascua. Pero era una y la misma mujer que realizó este pío acto en cada ocasión.

http://www.archimeridabadajoz.org/parroquias/parroquia3/biografia.htm